Ciberseguridad

Ciberseguridad industrial con la norma ISA/IEC 62443: zonas, conductos y niveles de seguridad aplicados a una planta

Alejandro Paxi 23 julio 2026 22 min de lectura 48 vistas

Una planta industrial es una máquina que respira: bombas que arrancan solas, lazos de control que corrigen un caudal cada 200 milisegundos, enclavamientos que paran un molino antes de que se destruya. Nada de eso se diseñó pensando en que alguien, desde otro continente, pudiera escribir en un registro Modbus. Sin embargo, hoy esa misma planta tiene un historian que exporta datos a la nube, un proveedor que entra por VPN a hacer soporte y un ingeniero que descarga una lógica desde su laptop. La ciberseguridad industrial es, en el fondo, el trabajo de reconciliar esas dos realidades sin apagar la planta.

La norma que organiza ese trabajo es la serie ISA/IEC 62443. No es un checklist ni un producto: es un marco que reparte responsabilidades entre quien opera la planta, quien la integra y quien fabrica los equipos, y que traduce el riesgo en decisiones de arquitectura verificables. Este artículo la recorre completa y la aterriza en dos plantas de ejemplo, con los diagramas que uno realmente dibujaría en un proyecto.

Alcance. Este texto explica la lógica y la estructura de la serie ISA/IEC 62443 y muestra cómo se aplica a dos plantas ficticias construidas con elementos típicos del sector. No reproduce el articulado de las normas —que son de pago— ni sustituye la lectura de las partes aplicables a cada proyecto. El estado de edición de cada parte cambia con el tiempo: verifique la vigencia en los catálogos de ISA e IEC antes de citarla en una especificación o en un contrato.

La planta no se diseñó para estar conectada

El primer error de quien llega desde el mundo TI es asumir que un sistema de control es una oficina con más polvo. No lo es, y la diferencia no es cultural sino física: en TI el activo a proteger es la información; en tecnología de operación (en adelante, OT) el activo a proteger es un proceso que puede lastimar personas, contaminar un río o fundir un equipo de siete cifras.

Esa diferencia invierte el orden de prioridades clásico de la seguridad de la información.

Prioridad 1
Disponibilidad
Un control que detiene el proceso para “protegerlo” ya causó el daño que pretendía evitar. Nada puede interrumpir el lazo.
Prioridad 2
Integridad
Un setpoint alterado o una lógica modificada valen más para un atacante que cualquier robo de datos.
Prioridad 3
Confidencialidad
Importa —recetas, parámetros, producción— pero rara vez es lo que decide el diseño de la arquitectura.

A eso se suman restricciones que en TI no existen: protocolos como Modbus/TCP, DNP3 o PROFINET nacieron sin autenticación ni cifrado, porque el “perímetro” era una sala cerrada con llave; los equipos tienen ciclos de vida de quince o veinte años, frente a los tres o cuatro de un servidor; y parchear un PLC exige una ventana de parada que puede costar más que el riesgo que se quiere mitigar. Un antivirus con actualización automática, en una estación de ingeniería, es una forma elegante de provocar una parada no programada.

La historia reciente ya dejó claro que la amenaza no es teórica. Stuxnet manipuló en 2010 la lógica de controladores Siemens para dañar centrifugadoras; los apagones de Ucrania de 2015 y 2016 mostraron que se puede abrir un interruptor de potencia desde un teclado remoto; TRITON/TRISIS atacó en 2017 el sistema instrumentado de seguridad de una planta petroquímica, es decir, la última barrera antes de un accidente; y casos como Norsk Hydro (2019) o Colonial Pipeline (2021) probaron que un ransomware que ni siquiera toca el OT puede detener la producción, porque nadie se atreve a operar a ciegas.

Sala de control industrial con paneles de instrumentos y medidores, capa de supervisión de un sistema de control OT
La sala de control es la cara visible del OT: la capa donde los operadores vigilan un proceso que ocurre en el mundo físico. Foto: Frantisek Duris (Unsplash), licencia de uso libre.

Qué es la serie ISA/IEC 62443 y cómo está organizada

La serie nació en el comité ISA99 y se desarrolla junto con el IEC. En 2021 el IEC la reconoció como norma horizontal: deja de ser “la norma de una industria” para convertirse en la referencia que otros comités deben usar cuando escriben requisitos de ciberseguridad para su sector. Está organizada en cuatro grupos, y esa organización es la primera cosa útil que ofrece, porque cada grupo habla a un interlocutor distinto.

General
62443-1-1Terminología, conceptos y modelos: zonas, conductos, niveles de seguridad.TS · 2009
62443-1-2Glosario de términos y abreviaturas.en desarrollo
62443-1-3Métricas de conformidad del sistema.en desarrollo
Políticas y procedimientos
62443-2-1Programa de seguridad del propietario del activo, por elementos y madurez.Ed. 2 · 2024
62443-2-3Gestión de parches en el entorno IACS.TR · 2015
62443-2-4Requisitos para proveedores de servicios de integración y mantenimiento.2015 · A1 2017
Sistema
62443-3-1Tecnologías de seguridad aplicables a sistemas de control.TR · 2009
62443-3-2Evaluación de riesgo para el diseño: partición en zonas y conductos.2020
62443-3-3Requisitos de seguridad del sistema y niveles de seguridad.2013
Componente
62443-4-1Ciclo de vida de desarrollo seguro del producto.2018
62443-4-2Requisitos técnicos de componentes: PLC, HMI, switches, aplicaciones.2019
otras partesLa serie sigue creciendo con informes técnicos y perfiles sectoriales.consultar catálogo
Mapa documental de la serie · cuatro grupos, cuatro interlocutores

La consecuencia práctica de este mapa es que nadie implementa “la 62443” entera. Un operador de planta vive en 2-1 y 3-2; un integrador responde por 2-4 y 3-3; un fabricante de equipos por 4-1 y 4-2. Confundir esos ámbitos es la razón por la que muchos proyectos terminan comprando un firewall y declarando la tarea cumplida.

Tres actores y una cadena de responsabilidad

La serie asume que la seguridad de una planta es un resultado colectivo: si el fabricante no da un equipo con capacidades, el integrador no puede configurarlas; y si el operador no las mantiene, se degradan en un año. Por eso reparte el trabajo así:

Propietario del activo
La empresa que opera la planta
Define el riesgo tolerable, aprueba la partición en zonas, fija el nivel objetivo y sostiene el programa en el tiempo: parches, accesos, respaldos, respuesta a incidentes.
2-12-33-2
Proveedor de servicios
Integrador y empresa de mantenimiento
Traduce el nivel objetivo en un diseño concreto y lo entrega funcionando: segmentación, endurecimiento, cuentas, registro de eventos y evidencia de que todo eso quedó probado.
2-43-3
Proveedor de producto
El fabricante del equipo
Desarrolla con un ciclo de vida seguro y entrega componentes con capacidades verificables, más la guía para instalarlos de forma segura y un canal para reportar vulnerabilidades.
4-14-2

El modelo por niveles: de la instrumentación al ERP

Antes de partir nada hay que entender qué se está partiendo. La serie usa un modelo por niveles heredado del modelo Purdue, que ordena los activos según su distancia al proceso físico. Cuanto más abajo, más determinista el tráfico y más grave la consecuencia de una interferencia; cuanto más arriba, más se parece a una red de oficina.

5

Red corporativaInternet, correo, usuarios, servicios en la nube. Fuera del sistema bajo consideración.

TI

4

Planificación del negocioERP, compras, logística, analítica. Consume datos de planta, no la gobierna.

TI

DMZ industrialLa zona bisagra: historian espejo, servidor de salto, repositorio de parches. Ningún tráfico atraviesa de TI a OT sin detenerse aquí.

frontera

3

Operaciones de plantaMES, gestión de recetas, dominio industrial, historian primario, gestión de activos.

OT

2

Supervisión y control de áreaSCADA, HMI, estaciones de ingeniería, servidores de alarmas.

OT

1

Control básicoPLC, DCS, RTU y —en zona aparte— el sistema instrumentado de seguridad.

OT

0

Proceso físicoSensores, transmisores, válvulas, variadores, motores. Aquí el ataque deja de ser digital.

proceso

consecuencia digitalconsecuencia física
Descenso por niveles · el nivel 3½ existe precisamente para que 4 y 2 nunca se hablen de frente

El modelo es una guía de lectura, no un dogma. Una planta pequeña puede colapsar los niveles 2 y 3, y una arquitectura moderna con virtualización o con equipos de campo conectados directamente a la nube difumina las fronteras. Lo que la norma exige no es reproducir el dibujo, sino justificar por qué el suyo es distinto.

Zonas y conductos: partir la planta en compartimentos

El corazón conceptual de la serie está en dos definiciones. Una zona es un conjunto de activos agrupados porque comparten requisitos de seguridad: misma criticidad, misma función, misma consecuencia si alguien se mete. Un conducto es el conjunto de canales de comunicación que une dos zonas, tratado como un objeto propio, con sus propios requisitos y su propia justificación de existencia.

La pregunta que ordena todo el ejercicio es incómoda de tan simple: si un atacante toma esta zona, ¿qué alcanza desde ahí? La partición es buena cuando la respuesta es “poco”. Veamos una planta de tratamiento de agua potable, del tipo que opera cualquier EPS municipal.

Desliza el diagrama para verlo completo

Diagrama de una planta de tratamiento de agua potable con su proceso, controladores, supervisión, DMZ industrial y red corporativa, particionada en zonas y conductos según ISA/IEC 62443

Planta de tratamiento de agua potable: proceso, instrumentación, control y su partición en cuatro zonas con tres conductos y un enlace de radio. Elaboración propia.

Vale la pena leer el dibujo despacio, porque cada decisión responde a un criterio de la norma. La zona 1 agrupa proceso y control porque comparten la misma consecuencia: quien escribe en el PLC-02 puede sobredosificar cloro. La zona 1b existe aunque el reservorio esté a ocho kilómetros y tenga un solo equipo, porque su medio de comunicación —radio— tiene un perfil de amenaza distinto al de una fibra enterrada dentro de la planta. La zona 2 concentra lo que un operador toca todos los días. Y la zona 3, la DMZ, es la única que conversa con el mundo exterior.

Los conductos son igual de deliberados. El C2 está dibujado con una regla explícita —solo salida, sin sesiones entrantes— porque la forma más común de comprometer un historian es dejar que TI lo consulte directamente. El C4, el enlace de radio, es un conducto en sí mismo: exige autenticación y verificación de integridad del mensaje, no porque el reservorio sea crítico, sino porque el aire no tiene perímetro.

El sistema instrumentado de seguridad va en su propia zona. Cuando existe un SIS —una parada de emergencia, un enclavamiento de sobrepresión—, la práctica consolidada es aislarlo en una zona separada del control básico, con su propio conducto y un nivel objetivo igual o mayor. TRITON demostró para qué sirve esa separación: el atacante buscaba exactamente esa capa.

Los siete requisitos fundamentales

Con las zonas dibujadas hay que decir qué se les exige. La parte 3-3 organiza todos los requisitos técnicos de un sistema en siete requisitos fundamentales (FR), y la 4-2 hace lo propio con los componentes. Son siempre los mismos siete, para cualquier planta y cualquier sector; lo que cambia es cuánto se exige de cada uno.

FR 1Identificación y autenticación
FR 2Control de uso
FR 3Integridad del sistema
FR 4Confidencialidad de datos
FR 5Flujo de datos restringido
FR 6Respuesta oportuna a eventos
FR 7Disponibilidad de recursos
Los siete requisitos fundamentales · FR 7 es el que distingue a OT de TI

Cada FR se despliega en requisitos de sistema (SR) —alrededor de medio centenar en la parte 3-3— y cada SR puede tener requisitos de mejora (RE) que se activan conforme sube la exigencia. Traducido a la planta de agua: FR 1 significa que el operador no comparte la cuenta “SCADA/SCADA” con el turno siguiente; FR 5 es la razón por la que el PLC-02 no tiene ruta hacia el ERP; FR 6 obliga a que un intento fallido de escritura en el PLC deje rastro y alguien lo vea; y FR 7 exige que el sistema siga controlando el proceso aunque la red se degrade, algo que ningún estándar de TI le pide a nadie.

Niveles de seguridad: contra quién nos estamos defendiendo

La serie evita la trampa de clasificar la seguridad como “alta” o “baja” y define cuatro niveles según el adversario que se quiere resistir. No mide cuán buena es la protección en abstracto: mide contra quién aguanta.

SL 1
Violación casual
Errores, curiosidad, una acción accidental. No hay intención de causar daño.
SL 2
Ataque simple
Intencional, con medios genéricos, pocos recursos y motivación baja. Aquí cae casi todo el ransomware oportunista.
SL 3
Ataque sofisticado
Medios avanzados, recursos moderados y conocimiento específico de sistemas de control.
SL 4
Adversario con Estado detrás
Medios sofisticados, recursos extendidos y motivación alta. Es el escenario de Stuxnet y de TRITON.

Lo verdaderamente útil, sin embargo, es que el mismo número se usa en tres sentidos distintos, y confundirlos es el error más caro de un proyecto de OT.

3/4
SL-T
Objetivo
El nivel que la evaluación de riesgo determina que la zona necesita. Es una decisión del propietario del activo, no del proveedor.
2/4
SL-C
Capacidad
Lo que el equipo o el sistema es capaz de ofrecer si se configura bien. Es lo que se compra y lo que un certificado acredita.
2/4
SL-A
Alcanzado
Lo que realmente hay hoy en la planta, con la configuración real y las contraseñas reales. Suele ser el número más bajo de los tres.

El proyecto de ciberseguridad industrial consiste, literalmente, en cerrar la distancia entre el primer medidor y el tercero. La condición de aceptación se escribe en una línea:

$$ \mathrm{SL}_{A} \;\ge\; \mathrm{SL}_{T} \qquad\qquad R_{\mathrm{residual}} \;\le\; R_{\mathrm{tolerable}} $$
SL-T objetivo por zona
SL-A nivel realmente alcanzado
R riesgo tras las contramedidas

Cuando un equipo no llega al nivel objetivo —y en una planta con controladores de 2009 eso pasa siempre— la norma no obliga a reemplazarlo: obliga a compensar. Un PLC que no soporta autenticación puede vivir detrás de un conducto que sí la exige, con control de acceso físico y monitoreo del tráfico. Lo que no se admite es dejar el hueco sin documentar.

Cómo se evalúa el riesgo: el flujo de la parte 3-2

La partición en zonas no se improvisa en una pizarra. La parte 3-2 define un procedimiento de siete pasos —los requisitos ZCR— que va del inventario a la aprobación formal, con una bifurcación en el medio que decide cuánto esfuerzo merece cada zona.

Desliza el diagrama para verlo completo

Flujo de los siete requisitos ZCR de IEC 62443-3-2, desde la identificación del sistema bajo consideración hasta la aprobación del propietario del activo, con la decisión sobre riesgo tolerable

Flujo de trabajo de IEC 62443-3-2: del sistema bajo consideración a la especificación de requisitos de ciberseguridad. Elaboración propia.

Dos detalles del flujo suelen pasarse por alto. El primero es que la evaluación inicial trabaja con la peor consecuencia creíble suponiendo que no hay contramedidas: se pregunta qué pasa si el atacante ya está dentro, no qué tan probable es que entre. Es un ejercicio deliberadamente pesimista, y por eso es rápido. El segundo es el paso final: la aprobación del propietario del activo no es un trámite. Fija por escrito qué riesgo la organización aceptó conservar, y ese documento es el que aparecerá el día que algo salga mal.

Caso aplicado: una planta concentradora

La planta de agua es didáctica por lo lineal. Una concentradora minera —chancado, molienda, flotación, espesado— agrega los tres elementos que complican de verdad un diseño en el Perú: una operación remota conectada por microondas, un centro de operaciones integrado en Lima a mil kilómetros de la mina, y proveedores de equipos que exigen acceso remoto permanente como condición de garantía.

Desliza el diagrama para verlo completo

Arquitectura de red de una planta concentradora minera: áreas de proceso con sus controladores, anillo de fibra redundante, sala de control, DMZ industrial y accesos externos, con zonas y conductos según ISA/IEC 62443

Planta concentradora: siete zonas sobre un anillo de fibra redundante, con el SIS del molino SAG aislado y el acceso del proveedor tratado como conducto. Elaboración propia.

Tres decisiones de este diseño merecen comentario. La primera: el anillo de fibra es una sola zona de red aunque atraviese físicamente toda la planta, porque un switch comprometido en chancado alcanza a todos los demás; la segmentación real ocurre en la configuración de las VLAN y en las listas de control, no en la geografía. La segunda: la relavera recibe un nivel objetivo alto —más que el chancado— por su consecuencia ambiental, no por su complejidad técnica. La tercera: el acceso del proveedor no se resuelve con una VPN, sino con un conducto que termina en un servidor de salto dentro de la DMZ, con sesión abierta bajo ticket, grabada, y cerrada al terminar.

Con las zonas definidas, la especificación de requisitos se resume en una matriz que asigna un nivel objetivo por zona y por requisito fundamental. Este es el entregable que un integrador debe recibir en un pliego, y el que casi nunca se escribe.

FR 1
FR 2
FR 3
FR 4
FR 5
FR 6
FR 7
Z-1 Chancadocontrol de área
2
2
2
1
2
2
2
Z-2 Molienda y flotaciónnúcleo productivo
3
3
3
2
3
2
3
Z-2s SIS del SAGseguridad funcional
4
4
4
2
4
3
4
Z-4 Relaveraremota · ambiental
3
3
3
1
3
3
3
Z-5 Red y sala de controlsupervisión
3
3
2
2
3
3
2
Z-6 DMZ industrialfrontera
3
2
3
2
3
3
2
SL-T 1SL-T 2SL-T 3SL-T 4Valores de ejemplo: cada planta obtiene los suyos de su propia evaluación de riesgo.
Matriz de niveles objetivo · zona × requisito fundamental

Una vez fijada la meta, el diagnóstico consiste en superponerle lo que la planta ofrece hoy. El resultado, dibujado sobre los siete ejes, es el mapa de brechas que ordena la inversión: no todas las zonas ni todos los requisitos cuestan lo mismo de cerrar.

Gráfico radar de siete ejes que compara el nivel de seguridad objetivo SL-T con la capacidad instalada SL-C para la zona de molienda y flotación, marcando las brechas en FR2 y FR6
Zona 2 de la concentradora: brecha entre el nivel objetivo y la capacidad instalada. Las mayores distancias están en control de uso y en respuesta a eventos, no en el firewall. Elaboración propia.

El patrón de este gráfico se repite en casi toda planta que he visto diagnosticada: la infraestructura de red suele estar mejor de lo que se cree, y lo que falta es gestión de identidades, control de privilegios y capacidad de detectar que algo pasó. Son, justamente, las partidas que no se pueden comprar como un equipo.

El programa de seguridad: lo que sostiene el diseño

Un diseño impecable se degrada en meses si nadie lo administra. De eso trata la parte 2-1, cuya segunda edición de 2024 reorganizó los requisitos en elementos del programa de seguridad y les añadió un modelo de madurez. La madurez importa porque distingue entre tener un procedimiento y ejecutarlo: ML 1 es hacer las cosas de forma informal y ad hoc; ML 2, tenerlas documentadas y repetibles; ML 3, ejecutarlas de forma controlada y medida; ML 4, mejorarlas con datos de desempeño. Esa misma escala aparece en la parte 4-1 para evaluar el ciclo de desarrollo de un fabricante.

En la práctica, un programa que funciona se construye en este orden, y saltarse el primer paso es la causa más frecuente de fracaso:

1
Inventario real de activos OT
Modelo, firmware, protocolo, ubicación y responsable de cada equipo. Sin esto no hay evaluación de riesgo posible, solo opinión.

62443-2-1

2
Evaluación de riesgo y partición
El flujo ZCR completo, con el riesgo tolerable definido por la alta dirección y no por el área técnica.

62443-3-2

3
Segmentación y endurecimiento
Conductos con reglas explícitas, cuentas nominales, servicios innecesarios apagados, respaldos de lógica probados en restauración.

62443-3-3

4
Monitoreo pasivo y respuesta
Visibilidad del tráfico sin inyectar paquetes, alarmas que llegan a alguien de turno y un plan de respuesta ensayado con operaciones.

FR 6

5
Gestión de cambios y parches
Ventanas planificadas, pruebas en banco, y criterio documentado para lo que no se va a parchear nunca.

62443-2-3

6
Auditoría y mejora
Revisión periódica del SL alcanzado y de la partición, sobre todo tras cada ampliación de planta.

madurez

Comprar 62443: qué exigir en un contrato

Para el área legal y de compras, la serie tiene una virtud enorme: convierte la ciberseguridad en cláusulas verificables. Estas son las que marcan diferencia en un pliego peruano.

Exigir la especificación de requisitos de ciberseguridad como entregable del diseño, con el SL-T por zona, y no una declaración genérica de “cumplimiento con 62443”.
Distinguir certificaciones: la de proceso de desarrollo del fabricante (4-1), la del componente (4-2) y la del sistema integrado. Un certificado del fabricante no acredita la instalación.
Trasladar al integrador los requisitos de la parte 2-4 y pedir evidencia de las pruebas de aceptación de seguridad, no solo de las funcionales.
Regular el acceso remoto del proveedor en el contrato: quién, por qué canal, con qué autorización previa, con grabación de sesión y con revocación al cierre del servicio.
Obligar a la notificación de vulnerabilidades del producto durante toda la vida útil, con plazos, y a entregar la guía de endurecimiento del fabricante.
Pedir el listado de componentes de software del equipo, que permite saber en horas —y no en semanas— si una vulnerabilidad publicada afecta a la planta.

Dónde aterriza esto en el Perú

El Perú no tiene una norma que obligue a aplicar ISA/IEC 62443 en la industria, y conviene decirlo sin rodeos. Lo que sí existe es un marco de protección de infraestructura crítica que empuja en la misma dirección. El Decreto Supremo N.° 106-2017-PCM aprobó el Reglamento para la Identificación, Evaluación y Gestión de Riesgos de los Activos Críticos Nacionales, elaborado por la Dirección Nacional de Inteligencia: si una planta de generación, una red de agua o una operación minera es calificada como activo crítico nacional, su operador queda sujeto a obligaciones de identificación y gestión de riesgos que difícilmente puede sostener sin un marco técnico como este.

A ese régimen se suma la Ley N.° 30999, Ley de Ciberdefensa, reglamentada por el Decreto Supremo N.° 017-2024-PCM, que ordena la respuesta del Estado ante ataques en el ciberespacio que afecten la seguridad nacional y los activos críticos. Ninguna de estas normas dice “62443”; todas presuponen que el operador sabe qué proteger, con qué prioridad y contra qué adversario, que es exactamente lo que la serie permite responder con evidencia.

La presión real, hoy, llega antes por vía contractual que por vía regulatoria: matrices energéticas, contratos con clientes internacionales y pólizas de seguro que empiezan a preguntar por el nivel de seguridad de la operación. Para una empresa peruana que exporta o que opera una concesión, poder mostrar una evaluación 3-2 y una matriz de SL-T es cada vez más una condición comercial.

Errores que se repiten

Comprar un firewall industrial antes de haber definido zonas. El equipo termina en modo transparente y sin reglas, porque nadie sabe qué separar de qué.
Copiar el modelo por niveles como si fuera un plano de obra, sin justificar por qué la planta propia se le parece o se le aparta.
Escanear activamente la red OT con herramientas de TI. Un escaneo agresivo ha tumbado más PLC que muchos ataques reales.
Dejar el proyecto solo en manos de TI. Sin el jefe de mantenimiento y el ingeniero de procesos, la partición no sobrevive al primer turno de noche.
Confundir el certificado de un componente con la seguridad del sistema. El SL-C del equipo es un insumo; el SL-A de la planta es el resultado.
Tratar la evaluación como un hito de proyecto. Cada ampliación, cada nuevo proveedor y cada equipo conectado la vuelve obsoleta.

Conclusión

ISA/IEC 62443 no es una norma que se compre ni una casilla que se marque: es una manera de razonar. Obliga a decir en voz alta qué proceso no puede detenerse, contra qué adversario se quiere resistir, quién responde por cada pieza y qué riesgo la organización decidió conservar. Todo lo demás —la segmentación, los conductos, los niveles— son consecuencias de esas cuatro respuestas.

Para una planta peruana promedio, con controladores de hace quince años y un proveedor que entra por VPN desde el extranjero, el camino no empieza comprando tecnología. Empieza con un inventario honesto y un dibujo de zonas hecho entre el ingeniero de procesos, el de mantenimiento y quien administra la red. Ese dibujo, imperfecto y todo, ya es más protección que un firewall sin reglas.

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Fuentes

  • ISA. ISA/IEC 62443 Series of Standards. Disponible en isa.org.
  • IEC. IEC 62443-2-1:2024 — Security program requirements for IACS asset owners. Ficha en webstore.iec.ch.
  • IEC. IEC 62443-3-2:2020 — Security risk assessment for system design. Ficha en webstore.iec.ch.
  • IEC. IEC 62443-3-3:2013 — System security requirements and security levels. Ficha en webstore.iec.ch.
  • IEC. IEC 62443-4-2:2019 — Technical security requirements for IACS components. Ficha en webstore.iec.ch.
  • CISA. Advisory ICSA-18-107-02 (TRITON/TRISIS) y material de referencia sobre amenazas a sistemas de control industrial. Disponible en cisa.gov.
  • Presidencia del Consejo de Ministros. Decreto Supremo N.° 106-2017-PCM, Reglamento para la Identificación, Evaluación y Gestión de Riesgos de los Activos Críticos Nacionales. Disponible en gob.pe.
  • Presidencia del Consejo de Ministros. Decreto Supremo N.° 017-2024-PCM, Reglamento de la Ley N.° 30999, Ley de Ciberdefensa, publicado el 14 de febrero de 2024. Disponible en busquedas.elperuano.pe.

Los diagramas de plantas de este artículo son ejemplos didácticos elaborados por el autor y no reproducen la arquitectura de ninguna instalación real. El contenido tiene fines informativos y no sustituye una evaluación de riesgo realizada sobre la planta concreta.

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